jueves, 26 de febrero de 2015

"Consumo de drogas: responsabilidades compartidas". Por César Meza (ASER)


El Consejo de la Comunidad para la Niñez, Adolescencia y Familia realizó a fin del año pasado una encuesta que fue respondida por más de 2.000 niños, niñas y adolescentes de nuestra ciudad y que puede verse completa en este blog, en el eje temático de Ciudadanía. A la pregunta ¿cuál de tus derechos es el menos respetado en nuestra ciudad?, el 30% de los encuestados puso en primer lugar al artículo 33 de la convención internacional de los derechos de la infancia: “El niño debe ser protegido contra el consumo de drogas”.

Ante esta realidad puesta sobre la mesa por los niños y adolescentes de nuestra comunidad, invitamos a César Meza, Psicólogo Social y Coordinador General del programa ASER en San Martín de los Andes a reflexionar sobre este tema. El blog del Observatorio de la Niñez y la Adolescencia de esta localidad está abierto a recibir otras reflexiones u opiniones al respecto con el objetivo de ayudar a generar políticas que nos permitan cambiar esta realidad.

En el artículo que se presenta completo aquí, César Meza reflexiona: “Sin lugar a dudas las drogas son un flagelo que golpea fuertemente a la sociedad. Cada vez disminuye más la edad en el ingreso al consumo de alcohol, tabaco y marihuana, esta última con cada vez más tolerancia social. Tan naturalizado en los ciudadanos que ya no nos hace ruido ver a jóvenes armando a cualquier hora del día y lugar sus dosis para “pasar el momento o para socializar”.  

CONSUMO DE DROGAS: RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

Por César Meza

 En las comunidades terapéuticas que asisten a lo largo y ancho del país a personas con problemáticas con el uso y abuso de sustancias psicoadictivas, los pacientes revelan que sus comienzos en el consumo se originaron entre los 13 y 15 años. Edades donde un preadolescente busca ser aceptado por el grupo, identificarse con un estilo particular, con la nueva moda, cultura y tradición, sea en la vestimenta, estilo musical, deportes, etc.

En esa búsqueda  de ser parte de… se encuentran con individuos que ya tienen cierta pertenencia en sus círculos y presionan con distintos métodos al principiante, al nuevo, novato a ingerir la sustancia la cual comprobará ante los demás que puede ser bienvenido y así entrar en el círculo de amistad.
También están los que sin ser presionados por sus pares ven como una oportunidad de mostrar que ya están grandes y son capaces de evidenciar y hacer creer que pueden con mucho más sin el temor de tener que rendir cuentas a nadie. De esta manera logran impresionar a los integrantes y se ganan cierto respeto y/o admiración de los mismos.


Podemos mencionar también a los que por problemas de auto estima, dificultades afectivas familiares, discriminación social, víctimas de divorcios, separación y/o abandono de sus padres o por herencias de un ámbito relacionado al consumo encuentran como salida  a sus crisis emocionales consumir sustancias las cuales temporalmente los elevan a un nivel “libre de preocupaciones”.

Sin lugar a dudas las drogas son un flagelo que golpea fuertemente a la sociedad. Cada vez disminuye más la edad en el ingreso al consumo de alcohol, tabaco y marihuana, esta última con cada vez más tolerancia social. Tan naturalizado en los ciudadanos que ya no nos hace ruido ver a jóvenes armando a cualquier hora del día y lugar sus dosis para “pasar el momento o para socializar”.

Ante este panorama hoy deberíamos preguntarnos ¿cómo resolvemos, abordamos, atacamos o acompañamos esta problemática? ¿Quién o quiénes son los responsables de que los menores a tan temprana edad se dediquen a consumir sus vidas en la pubertad? ¿A quién le corresponde hacerse cargo de un menor que llega a una guardia de hospital por coma alcohólico o por sobredosis de drogas? ¿Quién debería hacerse cargo de un menor de edad que por los efectos de las drogas delinque u ocasiona disturbios en la convivencia con la sociedad o en un establecimiento o institución? ¿Quién controla a comerciantes que venden alcohol a menores o inspeccionan con todo el peso de la ley a locales clandestinos que atienden a la “clientela” después de los horarios permitidos por ordenanzas y habilitaciones municipales?

Tenemos que empezar a hablar de “responsabilidades compartidas”. El Estado, Sociedad y Familia, cada uno de ellos, cada uno de nosotros, tienen y tenemos responsabilidades y obligaciones, cada uno con su rol específico.

Vivimos una era donde es más fácil responsabilizar a terceros, demandamos que otros hagan, resuelvan, prevean, solucionen, etc. Cosas que si cada uno se hace cargo de lo propio estaríamos abordando otras problemáticas de la vida cotidiana.


Si logramos que la información esté al alcance de todos. Y las herramientas necesarias de prevención y promoción de valores y principios se difundieran mucho más que las publicidades, series, o tiras que promocionan hasta el hartazgo el éxito de un chico con todas las mujeres en un local bailable solo por haber destapado “la bebida”, donde el encuentro de un grupo de amigos para que no sea totalmente aburrida aparezca “el sabor del encuentro”, y se deja de “informar como prevención” los efectos que causan las sustancias ilegales en las personas que lo consumen, podríamos tener una sociedad mucho más sana y disminuiría la demanda de estos estupefacientes que alteran el orden psíquico de un individuo.

Sin lugar a dudas nuestros hijos, nuestros preadolescentes y jóvenes están bombardeados constantemente por algunos medios cuyo único fin es recaudar el mayor dinero posible a cuesta de la salud, sin medir las consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

Algunos de estos canales de información ofertan series que muestran constantemente relaciones distorsionadas entre hijos y padres, donde la ruptura familiar se muestra como algo totalmente normal y donde el papá separado se relaciona con una mujer mucho años menor y donde la mamá compite a la par con su hija adolescente y termina relacionada con los amigos de sus hijos, donde el más alegre, divertido y buena onda de la serie hace apología a la marihuana como algo re copado.

Lamentablemente nuestra generación joven tiene como referente a estos personajes e imitan y desean igualarlos porque creen que es una buena moda y nuevo estilo de vida.
¿Cómo prevenir en nuestros niños, y jovencitos que no lleguen a tomar como modelo de vida esto mencionado?

Los límites y normas en un hogar, los principios y valores, los acuerdos de horarios, el tiempo ante una computadora, celular y videos juegos, el contenido de los mismos lo debe controlar ¿la escuela, el director, el docente, el presidente de barrio o de un Club, el médico o un funcionario público?

Los locales clandestinos, medidas necesarias para capturar al que distribuye drogas en un barrio o escuela,
luchar contra el narcotráfico ¿es responsabilidad de los padres, los niños, los vecinos? Si estos denunciaron y alertaron a las autoridades pertinentes, ¿quién deberá actuar?

El Estado debiera garantizar lugares, espacios y tiempos para concienciar, informar, prever, contener y asistir a los ciudadanos sobre los peligros que ocasionan las drogas. Fortalecer a organismos especializados en la temática para que puedan abordar a quienes padecen el flagelo de las adicciones, y facilitando y agilizando los medios burocráticos para una pronta solución a las demandas.

Los Ciudadanos debiéramos “correr las miradas” de los chicos problemas, estorbo en la convivencia en la comunidad, delincuentes o peligrosas y verlos como a personas que nos piden ayuda. Participar y comprometernos aún más con las instituciones y organizaciones que abordan tareas de recuperación, para que estos  puedan sostenerse en el tiempo.

Por lo tanto el Estado, nuestra Sociedad y especialmente la Familia podrán estar más preparados para abordar cuestiones vinculadas al consumo. Los padres sabrán cómo actuar y hacer frente a la problemática de adicciones, realizando un trabajo de prevención en aquellos que están por experimentar nuevas relaciones en el afuera,  se harán cargo de un menor que cayó en el mundo de las drogas acompañándolo a un área donde aborden la temática. Las escuelas podrán contar con el asesoramiento para un trabajo de Promoción de valores, principios y proyectos que estimulen a los aprendices a incursionar en un mundo esperanzador.


César Meza.
Psicólogo Social
Coordinador General
Programa Aser SMA.
0294-154-313835