lunes, 27 de julio de 2015

El alimento más sano tiene el mejor envase

Siempre disponible, higiénica, a la temperatura adecuada, a toda hora y en cualquier lugar: la leche materna tendrá su Semana Internacional, entre el 1 y el 7 de agosto. Primera parte de la charla con la Dra. Florencia Álvarez.
Compartimos entrevista realizada por Jorge Gorostiza para San Martín a Diario. 

La Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, y demás fuentes autorizadas, recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes de vida y continuada hasta los dos años. Según estadísticas el Ministerio de Salud de la Nación, el 95% de los bebés recibe leche materna durante las primeras semanas de vida. Sin embargo, cuando ya tienen seis meses, de esos bebés apenas el 30% siguen con lactancia exclusiva. O sea, la enorme mayoría de las madres quieren darle teta a sus hijos pero terminan desistiendo de hacerlo. 

Según tu experiencia, tanto en el consultorio cómo madre, ¿Esto tiene que ver con el fin de la licencia por maternidad?
FA: Muchos factores influyen en el abandono de la lactancia. La (re)inserción laboral es uno de los más determinantes. Aun hoy, el sistema laboral sigue atentando contra la lactancia. Por eso, este año el lema de la semana de la lactancia materna es “Amamantar y trabajar: logremos que sea posible”.

¿Y cómo se logra?
FA: Facilitándole las cosas a la mamá, en todo lo posible. Tanto en el trabajo como en la casa. En el trabajo flexibilizando los horarios de amamantamiento. Según nuestra legislación, toda mujer tiene derecho, una vez que se reincorpora al trabajo después de la licencia por maternidad, a un permiso de lactancia pago, durante un año. Este permiso consiste en dos turnos de 30 minutos, por cada ocho horas de trabajo. Ahora bien, debe ser la madre quien decida cuándo y cómo distribuye ese tiempo en beneficio de su bebé. Eso no lo puede imponer ninguna gerencia. Del mismo modo, se debe facilitar que la madre pueda salir del trabajo para amamantar, o traer a su bebé, si es necesario. Otra medida exigible es que el lugar de trabajo debe contar con algún espacio íntimo, reservado e higiénico para que la mamá se pueda extraer leche, si es necesario. Y también que haya una heladera donde mantenerla refrigerada.

¿Y qué se puede hacer en la casa?
FA: Lo mismo: facilitar todos los aspectos prácticos. La pareja, el resto de la familia y las amistades pueden hacer mucho para que esa mamá y ese bebé lleguen al objetivo de la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes de vida. En ese sentido, hay que reasignar todas las responsabilidades que sean necesarias, durante el tiempo que sea necesario. Es decir, la familia tiene que organizarse de tal modo que la mamá tenga todo el tiempo y la tranquilidad necesaria para darle de mamar a su bebé. En ese sentido, la legislación debería también contemplar más días de licencia por paternidad. No puede ser que el hombre tenga que volver al trabajo a los dos días. El papá es muy necesario en la casa las primeras semanas, ya que la cuestión de la lactancia no es un “problema” de la madre. Es una responsabilidad de toda la familia, y debe contar con el respaldo de toda la comunidad. La leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé hasta que tiene seis meses, y es fundamental para su desarrollo futuro. Entonces todos: la familia, el trabajo, la legislación, el sistema de salud y el conjunto de la sociedad deben hacer todo lo necesario para eliminar los obstáculos que aún persisten. Se ha hecho bastante pero todavía falta mucho más.

¿Se logrará?
FA: Con tiempo y constancia, sí. Fijate que ya casi no se ven publicidades de leches para bebés, leches maternizadas o cosas así. El trabajo de décadas ha dado como resultado que hoy hay una conciencia muy grande sobre los beneficios de la lactancia materna. Nada hay que pueda sustituir la leche de la mamá, nada, ningún producto de ninguna empresa por más marketing que le pongan. Por eso hay que combatir todos los mitos y mentiras del tipo “tu leche no sirve”, “tu leche no alimenta”, “tu bebé no crece porque tu leche es pobre”. Esos mitos llegan en un momento de mucha vulnerabilidad para la madre y el bebé, y, si se los escucha, si se cree en ellos, hacen mucho daño. Durante los primeros meses del puerperio las mujeres estamos muy sensibles a comentarios de ese tipo, nos golpean muy bajo. Entonces hay que apoyar más que nunca a las madres que están amamantando. Porque, además de garantizar el mejor alimento para el bebé, amamantar es un momento especial en la relación madre-hijo, y es la primer y más importante vacuna que recibimos. Toda la evidencia científica así lo demuestra, y el sentido común también: Todas las especies tienen perfecta capacidad para alimentar a sus crías, sin dudas. Bueno, del mismo modo, los seres humanos no precisamos otra cosa que la leche de nuestra madre para estar sanos, fuertes y felices durante el primer semestre de nuestra existencia. Quien nos quiera meter otra idea en la cabeza, nos está mintiendo.

¿Pero se trata de eso, de que nos quieren hacer creer otra cosa, o de que no se dan las condiciones mínimas para garantizar la lactancia? Por ejemplo, tenemos una ley que defiende ese derecho, sin embargo, más de un tercio de las trabajadoras no están registradas. Esas mujeres no pueden hacer cumplir su derecho a amamantar porque, sencillamente, no están reconocidas como trabajadoras por sus patrones.
AF: Es verdad, eso sucede. Pero, aun con en el caso de las mujeres que tienen empleo registrado, no se cumple. A diario escucho decir “si yo reclamo lo que dice la ley, me quedo sin trabajo”. Entonces, las leyes son una base fundamental, pero todavía falta consolidar, sobre esa base, el ejercicio efectivo del derecho. Por ejemplo, ahora se está luchando para aumentar la licencia por maternidad en bebés prematuros, de riesgo, o de embarazos múltiples. Bueno, una vez que se apruebe esa ley, tan necesaria, faltará aun mucha lucha para que se lleve a la práctica. Lo digo por propia experiencia: cuando nacieron mis hijos mellizos (por ese entonces no vivíamos acá) mi jefa me daba tiempo como si tuviera uno. Yo le preguntaba: ¿Cómo puedo alimentar a dos bebés en el tiempo previsto para uno? Pero no había caso. Entonces, tuve que renunciar a mi trabajo, porque no me daban los horarios para amamantar a mis hijos. Y nada es más importante que eso.

Pero, incluso, desde el punto de vista del empleador, le conviene que sus empleadas amamanten a sus hijos porque, así, los niños se enferman mucho menos, y entonces las mamás necesitan menos licencias para cuidarlos…
AF: Sin dudas, la lactancia está directamente asociada con la disminución del riesgo de enfermedades. O sea, menos diarreas, menos otitis, menos bronquiolitis. Y a futuro, menos riesgo de asma, alergia, diabetes, obesidad, enfermedad celíaca. Esas enfermedades implican días y más días en que la madre deberá ausentarse del trabajo para atender la salud de su hijo. O sea: incluso para el empleador que sólo atiende los factores económicos, amamantar es lo mejor que pueden hacer sus empleadas. Porque, además, una mamá que amamanta se siente mejor, se enferma menos y “rinde más” en el trabajo.

¿Qué enfermedades previene en las madres?
AF: Nos protege del cáncer de mama y de ovario, de la depresión post-parto, de la anemia, hipertensión, osteoporosis, y artritis reumatoidea. Y, por si todo esto fuera poco, nos ayuda a recuperar la silueta después del parto. Amamantar, entonces, es lo más saludable no sólo para el bebé, sino también para la madre.