jueves, 20 de agosto de 2015

¿Estamos como sociedad preparados para una verdadera inclusión educativa?

Por Lucía Sánchez, Musicoterapeuta y Directora de Lazos, centro de arte y salud, para Realidad Sanmartinense.
Cuando se habla de una sociedad inclusiva, se piensa en la valorización de la diversidad humana y en el fortalecimiento de la aceptación de las diferencias individuales. Es desde esta diversidad, que se aprende a “convivir, contribuir y construir juntos un mundo de oportunidades reales (no obligatoriamente iguales) para todos”, según nos invitaba a pensar Adirón, ya en el año 2005. Esto implica una sociedad en donde cada uno es responsable por la calidad de vida del otro, aún cuando ese otro es muy diferente de nosotros.

La sociedad es para TODOS, y mucho más debería serlo en relación a la infancia. ¿Cuál sería la necesidad de aclarar si un lugar es inclusivo o no? Este en un debate que nos lo seguimos permitiendo todos los que hacemos Lazos, ya que a nuestro entender no haría falta aclararlo y, sin embargo, vemos que socialmente aún es necesario poner en palabras para alcanzar la comprensión real de a quienes nos dirigimos. Creemos que el sólo hecho de tener que aclararlo habla de que aún necesitamos como sociedad marcar las diferencias. ¿Será que le tenemos miedo a lo diferente?
Creemos que debemos aspirar a que en algún momento no necesitemos decir que somos un centro inclusivo, o que no habría que decir que una escuela es inclusiva, sino que sólo con decir que nos dedicamos a TODOS los niños, niñas y adolescentes más allá de los desafíos que la vida les propongan, podamos saber a qué nos referimos.
Y estamos convencidos que desde las maravillosas diferencias que a cada sujeto le dan la condición de quién es como tal, es que los adultos a cargo podremos brindar los apoyos necesarios para que ese niño o adolescente, alcance el máximo de su potencial, para el disfrute y crecimiento feliz en sociedad.
Tengo la sensación de que tenemos un gran recorrido social y un gran compromiso como adultos responsables de muchos niños y adolescentes. Es por ello que creo que es fundamental propiciar estos espacios de reflexión y debate sobre estos temas, sin que esto genere discusión, separación, discriminación, juzgamiento hacia el que piensa diferente.