sábado, 7 de noviembre de 2015

EPET 21: Creatividad y conciencia ambiental

Por Pablo Lupano, para Diario Río Negro
Así como la escuela es el ámbito ideal para incorporar los buenos hábitos alimenticios, las leyes de tránsito o las normas de convivencia social, lo mismo ocurre con la conciencia sobre el cuidado del medioambiente y el uso racional de la energía. La preocupación por la reutilización de materiales y la búsqueda de fuentes de energía no contaminante parecen estar más presentes entre los jóvenes que en la población adulta.
Varios fueron los proyectos en este sentido presentados por escuelas técnicas en la última edición de Neuquén Innova, la muestra provincial de innovadores, inventores y emprendedores que se realizó en el Espacio Duam. Entre ellos, los prototipos diseñados por alumnos y profesores de la EPET 21 de San Martín de los Andes.

El primero consiste en un generador eólico construido con materiales reciclados. Puede generar hasta 300 watts de potencia y sirve como suplemento energético en caso de cortes de suministro. "El motor era de un lavarropas y lo convertimos en un generador trifásico de imanes permanentes", cuenta Federico Zoccatelli Bosch, uno de los alumnos participantes del proyecto.
El joven dijo que justamente el motor fue lo que les llevó más trabajo, ya que lo tuvieron que bobinar ellos mismos. "Juntamos transformadores en desuso, les sacamos el alambre de cobre, lo estiramos y lo bobinamos. El rotor es de jaula de ardilla (parte que rota usada comúnmente en un motor de inducción de corriente alterna) y los imanes los recolectamos de parlantes de computadoras", explicó. Las palas del molino son de madera y fueron talladas a mano por los alumnos de cuarto año.
Para el funcionamiento completo de una vivienda se necesita un banco de baterías más grande, que ocupa mucho espacio, pero el sistema sirve para tener luz y una heladera en uso, evitando que se echen a perder los alimentos. Si los vientos son muy fuertes, por precaución, el generador cuenta con tres sistemas de frenado: uno mecánico, otro eléctrico y un tercero llamado furling que es automático. En caso de ausencia de vientos, tiene capacidad de almacenar energía por tres días.
El otro proyecto es un carro que funciona con un panel de energía solar. "Cuando lo estábamos diseñando se nos ocurrió que podría servir, por ejemplo, para una silla de ruedas, cuyo comando de funciones podría manejarse con una placa arduino, que es un microcontrolador", indicó Martina De Matteo, alumna se sexto año del establecimiento.
El panel solar es el único componente comprado, el resto son todos materiales reciclados. Tiene una batería que sirve como reserva y que se carga en los momentos en que hay sol. "Para poder transportar a una persona necesitaría una batería y un regulador más grandes; esperamos el año próximo contar con todos los materiales para poder armarlo", comentó.