lunes, 11 de abril de 2016

Entrevista: En infancia se trata de pensar el caso a caso

Entrevista a Paula Tarelli y Liliana López

EN INFANCIA SE TRATA DE PENSAR EL CASO A CASO (INFANCIAS VULNERADAS: ABORDAR LA COMPLEJIDAD) 

En los ámbitos periodísticos se considera que una entrevista tiene buen contenido cuando podés sacar varios títulos de ella. Nosotros pusimos uno, pero vos podés elegir entre los que eran posibles: “A veces es el mismo Estado el que vulnera los derechos”, “Se considera maltrato real y efectivo cuando el maltrato es reiterado”, “Hacen falta herramientas para aprender a poner límites”, “Ahora sabemos que la herramienta es el trabajo conjunto”,  “No tenés la respuesta, es pensar el caso a caso”.

Paula Tarelli y Liliana López son trabajadoras sociales y hasta fin del año pasado fueron respectivamente Subsecretaria de Promoción y Fortalecimiento Familiar y Directora de Dispositivos de Abordaje, una especie de coordinadora del equipo técnico de esa Subsecretaría, perteneciente a la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Martín de los Andes. Paula hoy se desempeña en la Supervisión Escolar Zona Sur, que incluye primaria y media, y Liliana trabaja en el Equipo Técnico de la Escuela Especial.

Muchos de los datos que hoy están reflejados en el Observatorio de la Infancia y la Adolescencia de la ciudad fueron registrados y compartidos por ellas, cuando se encontraban en pleno desarrollo de sus funciones. Entre ellos, el dato que publicamos días atrás de que en la ciudad se recibieron el año pasado casi dos denuncias por día ligadas a  la vulneración de derechos según se plantea en la Ley 2302, que podían ser por abuso o maltrato, pero también por abandono, por estar mal alimentados o por dejar la escuela. 

Las denuncias llegaron a través de educación, quienes tienen un protocolo y planillas de derivación, del hospital, con quienes se realiza un trabajo más en conjunto, pero la mayoría provenían desde el Juzgado y de la Comisaría de la Mujer, el Menor y la Familia.

Periodista: Los datos sobre vulneración de derechos son altos, ¿cómo los analizan?
Lililiana: Estos datos son parámetros, hay que tener en cuenta que no todo se denuncia, sino que hay situaciones que están por fuera de estos números.
Paula: Cuándo se considera maltrato real y efectivo, no cuando una madre le pega esporádicamente a su hijo, que está mal pero sucede, sino cuando es un maltrato reiterado, cuando ya se ven los síntomas de los chicos maltratados: cambios de conducta, están más retraídos, con menor rendimiento, muchos síntomas por distintas causas. Los síntomas o indicadores son parecidos para distintos problemas. Por eso ahí los maestros comienzan a indagar, llaman a los padres…

Periodista: ¿Qué nos pasa con esto como comunidad?
Liliana: Creo que hay como una mayor conciencia; la gente está pensando más el tema de los derechos de los niños, pero es cierto que hay muchas cosas que están naturalizadas sobre cómo es la educación de un niño. Si bien se está repensando un poco más todo esto, y la difusión de las leyes han servido para dar a conocer los derechos, eso no significa que los derechos los estemos garantizando. Hay temas naturalizados que hay que poner sobre la mesa y no sólo en las familias, sino en instituciones; o sea que si bien estamos avanzando aún queda mucho por hacer.
Paula: Es que durante muchísimos años la forma de poner límites desde los adultos, desde los padres, era la amenaza, el castigo, el sopapo, el tirón de pelos, y de pronto se instala que todas esas formas de sometimiento son nocivas para la construcción de una subjetividad sana, saludable. Y entonces estamos en un momento donde no se sabe cómo poner límites; y, o aparece otra vez el cachetazo, o en el otro extremo es la anarquía, donde le pibe decide todo. El límite como pauta, como cuidado. Hacen falta herramientas para aprender a poner límites.

Periodista: ¿El Estado trabaja de manera articulada para abordar estas situaciones?
Liliana: Es una construcción cotidiana. Las instituciones se han dado cuenta de que solas no pueden. Desde el hospital o la escuela, desarrollo, la defensoría o la comisaría, cada uno es una pata necesaria. Armar ese rompecabezas no es fácil porque ahí entran todas las cuestiones de poder, de egos, a veces nos ganan los tiempos instituciones, una maraña de cosas.
Pero hemos dado pasos, creo que hay una idea general de que es necesario esto, por ejemplo se armó la red por el tema de adicciones,  es algo que cuesta pero se van dando pasos; es un trabajo que hay que hacerlo, no es que se da solo.
Paula: Mi experiencia desde que se comenzó a trabajar con la Ley 2302 en forma más institucionalizada, entre el 2000 y el 2002, el trabajo en red, el trabajo interinstitucional que viene de esa época y que tiene fluctuaciones, alguna veces se ha podido trabajar mejor otras peor, porque en un punto y lamentablemente dependen de las voluntades de las personas o de las disposiciones de las personas. Hubo momentos muy buenos de articulación por ejemplo cuando se instituyó la 2302 y nos juntábamos en el Juzgado de Paz, el hospital, el juzgado y desarrollo
Liliana: Si, hay como momentos, antes decíamos: tenemos que trabajar juntos, ahora sabemos que la herramienta es el trabajo conjunto. La creación de un sistema de protección es también algo más nuevo, ayuda a hacerlo más efectivo y que tenga una estructura más institucional. Creemos que ha habido una maduración en este sentido. Tal vez nosotras como trabajadoras sociales tenemos ya incorporado el trabajo con otras instituciones a las que siempre estamos recurriendo.
Paula: En San Martin veo que las escuelas siempre han sido más abiertas porque se encuentran permanentemente con los problemas de los pibes. Desde educación precisamente han surgido algunos espacios interesantes de articulación.

Periodista: ¿En el trabajo cotidiano de estos años en Desarrollo Social han encontrado el camino para transformar esta realidad de la infancia local?
Paula: Cada caso es un desafío; yo aprendí estos años que no tenés la respuesta, sino que tenés un mecanismo de trabajo que te va orientando. No es como el médico que tiene un remedio ante tal síntoma.
Lililiana: En cada situación, en cada problema familiar, en cada chico, hay una complejidad de situaciones que son particulares de cada caso. Ese es el stress que te implica, porque es pensar el caso a caso.
Paula: Y que una estrategia de intervención que haya servido en un caso, no quiere decir que vaya a servir en otro. Es la particularidad de cada situación. Lo que pasa es que cuando hay tanta vulneración en las familias porque no tienen laburo, porque les falta la comida, no culpabilizas a la gente.
Liliana: Porque hay historias de vulnerabilidad, no es que hoy se le vulneran sus derechos, sino que tenés historias de vulneración de derechos.
Paula: Y lo que te dice la práctica es que hay cambios que tardan muchos años en llegar a las familias. Otro tema es por la cantidad de profesionales por los que pasan estas personas que durante años acuden a desarrollo social. Y algunos procesos son muy largos. Queda mucho por hacer, se construye a diario, cada caso, cada niño, cada niña, su historia. Pero si miramos para atrás, se ha avanzado. 

Periodista: ¿Qué pasa en lo cotidiano con la implementación de la Ley 2302 de protección integral del niño y el adolescente en la ciudad?
Liliana: Es tan amplio lo de la 2302, lo que te derivan, que se hace muy difícil el abordaje.  Es tan amplia la ley que deberían desarrollarse más dispositivos de abordaje desde las distintas áreas, porque si no, te desborda. No está claro qué le toca a cada área del Estado, por ejemplo qué al hospital y qué a Desarrollo Social, siendo que hay otras leyes como la 2705 que lo establece con claridad.
Paula: Igualmente, lo que tiene 2302, a diferencia de la ley anterior, la de patronato, es que incluye los derechos de la infancia y adolescencia. Es decir, cuando se vulneran los derechos, se vulnera el derecho a estudiar, o si sos una persona con discapacidad, el derecho a acceder; ¡los derechos! Y es un avance en ese sentido, aunque seguramente falte reglamentarse.
Lililiana: Claro, ¿quién garantiza los derechos?
Paula: Lo dice la Ley: todos los organismos del Estado… 
Liliana: Por eso, es muy amplia. Por ejemplo, si un chico deja de ir a la escuela, quién se hace cargo de él. Lo veo mucho en la escuela especial, chicos que no tienen los tratamientos. Salud no los garantiza porque el hospital no tiene infraestructura, porque no hay un servicio de rehabilitación, por todo lo que quieras… Y qué hacemos entonces, ¿un recurso de amparo?  Entonces es a veces el mismo Estado el que vulnera los derechos porque no te garantiza la cobertura que se requiere en determinadas situaciones.
Paula: Aunque claramente dice que las políticas de infancia y adolescencia son prioridad y esos son artículos que no se cumplen.
Liliana: Quisiera resaltar que aún hay mucho que andar para hacer realmente efectivos los derechos de los niños y adolescentes y ubicarlos como sujetos de esos derechos desde los distintos organismos del Estado.