jueves, 12 de mayo de 2016

San Martín de los Andes tiene cine para rato

Entrevista a Santiago, Benjamín, Joaquín, Francisco, Juan Pablo y Clara

La última pregunta que le realicé al grupo de chicos que viajará a Italia a mediados de julio para representar como jurados a nuestra ciudad y a nuestro país en el legendario Giffoni International Film Festival, de cine para adolescentes, que se realiza desde 1971, tuvo una respuesta unánime y sorprendente, que nos asegura cine para rato, y cada vez más en San Martín de los Andes.

Periodista: ¿Cuáles son sus sueños respecto al cine?
Santiago: Sueño con estudiar dirección de cine y rodar una película  al terminar la facultad. Me gustaría mucho ser director.
Benjamín: Mi sueño es actuar en una película o estar en lo que sería su banda de sonido.
Joaquín: A mi me gustaría hacer una película y más que cualquier premio, sueño con que la gente disfrute de sentarse a verla.
Juan Pablo: Me encantaría poder vivir del cine; aunque me apasionan varias cosas, si pudiera vivir del cine como trabajo me sentiría muy feliz.
Francisco: Mi meta sería dedicarme a la actuación y al cine, ¡ser director! Y sueño con cruzarme con alguna persona que haya visto la película y me plantee su opinión de manera constructiva, que me diga qué les gusto y qué no, para así poder mejorar.


Santiago Barbero, de 13 años, Benjamín Bendersky y Joaquín Bravo, ambos de 15 años, comparten hace un lustro el Taller de Cine y Video que la profesora Clara Suárez lleva adelante con talento y entusiasmo desde hace una década en el Centro de Iniciación Artística (CIART N°5) de San Martín de los Andes.
En la entrevista estuvieron acompañados por Francisco Corso, de 15 años, y Juan Pablo Freire, de 17, quienes participaron de este Festival hace ya dos años. Ellos son algunos de los 200 niños y jóvenes que transitaron y dieron forma y color a este taller durante años, que hoy se complementa con el de taller de Cine Físico para adolescentes que brinda Clara junto a Jorgelina Balsa.

Periodista: ¿Por qué es importante participar de este Festival?
Francisco: Porque los jurados somos jóvenes de distintas partes del mundo, no hay adultos entre ellos, y las películas que se van a mostrar son hechas con la intención de compartirlas en este festival. También porque participan actores famosos y directores de cine. ¡El festival dura 10 días!
Clara: Ir al festival es una experiencia muy importante para ellos. Te marca para toda la vida porque es muy grande el encuentro y están en contacto con chicos de 50 países de todo el mundo. Comparten las actividades cotidianas, conversan, ven películas y hacen de jurados con jóvenes realmente de culturas muy distintas y eso de por si ya es muy enriquecedor.
Pero además, como decía Fran, ellos realmente tienen la palabra. O sea tienen que dar su opinión delante de un auditorio grande, ante 500 o  600 personas, en inglés, y luego tienen que votar. Y eso es importante porque son jurados, son escuchados, piden la palabra y se expresan. Es una experiencia muy fuerte como personas. Al tener, 13, 14, 15 años, van armando una columna vertebral muy interesante. Y después, cuando regresan, son parte activa de Cine a la Vista, que es un festival de cine similar, a escala más chica, en nuestra ciudad, y de alguna manera devuelven lo aprendido a su comunidad.
Juan Pablo: Es muy lindo porque llegás, te dan un bolsito, una remera, la acreditación, y al otro día ya vas al cine. Después de ver la película tenemos encuentros de una hora y media o dos, debatiendo sobre la película que acabamos de ver. A diferencia de como se hace en el festival de acá, allá luego de ver las películas durante siete días, al finalizar la última, debatimos, nos dan un papelito y elegimos ahí. Y en esa oportunidad ganó una de las últimas que habíamos visto porque era las que teníamos más presentes.  En cambio en Cine a la Vista se debate más, y si bien cada uno vota a la que quiere, el intercambio es bueno para la elección y me parece más interesante de esta manera.

Santiago, Benjamín y Joaquín se confiesan ansiosos y emocionados por el viaje, con muchas ganas de conocer jóvenes de diferentes partes del mundo y de vivir a fondo este gran Festival. En algún caso los estimula no saber exactamente con qué se van a encontrar allí, pero van dispuestos a disfrutar de un empacho de películas con miradas y lenguajes de culturas diferentes. Y a elegir.
Periodista: ¿Qué es lo que les gusta tanto del cine que lo hacen desde chicos?
Joaquín: A mí más que nada me atrae el hecho de narrar historias, pensarlas y soltar la imaginación con el cine; esa manera de expresarme es lo que me gusta.
Santiago: Cuando empecé el taller de cine sentía más que nada la curiosidad de ver cómo se hacía una película. Pero luego de terminar el primer año, que fue una hermosa experiencia porque hicimos un lindo grupo con todos mis compañeros, con los cuales realizamos varios cortos, algunos planificados y otros más improvisados, no pude dejar de venir porque está muy bueno.
Benjamín: Lo que más me gusta es la parte de actuar. Desde que entré hasta hora me gusta más actuar que estar atrás de la cámara.
Francisco: Me di cuenta en este taller que me gusta más la magia que está detrás del cine: cómo se hace una película, cómo se transforma todo, pasando de una simple idea, un proyecto, a un film que se ve luego en la pantalla grande.
Juan Pablo: Una de las razones es que hago cine desde los 8 años, desde que estaba en cuarto grado, y me encanta porque el cine es como el lado más humano, la parte más sensible, es arte; y de las expresiones artísticas la que más me gusta es el cine porque tiene también toda la parte técnica, más racional que se mezcla con la sentimental. La parte mecánica y técnica que se encuentra con la narración, el arte, la puesta en escena.

Periodista: ¿Clara, cómo está el cine en nuestra ciudad?
Clara: En San Martín de los Andes, dentro de la provincia del Neuquén, es donde más se mueve el cine, porque están los festivales (Divercine y Cine a la Vista), porque hay mucha gente que le gusta ir al cine, porque está el espacio INCAA, y eso es fantástico. Después están estos talleres, que la verdad al ser escuela pública hace que se mantengan,  se sostiene este proyecto desde hace 10 años acá, que si esto fuera privado tendría los avatares de cualquier actividad privada. Al ser público y con tan lindo plantel de docentes en el CIART, con el tiempo hizo que se fuera formando una masa crítica de gente que pasó por el taller y luego terminan estudiando cine. Es algo muy bueno, y un poco raro, porque no es tan común que haya un taller de cine público y para chicos.

 
Esta es la cuarta vez que viajan chicos de San Martín al Festival, tres de ellas a Italia y una a Corea. La primera vez fueron invitados por el INCAA representando a Argentina dos integrantes de este taller junto a dos de Buenos Aires; luego las invitaciones llegaron al CIART y a ANIMACHICOS, que vehiculizan de la mano de Clara Suárez esta posibilidad de viajar, de mirar cine de distintas partes del mundo, de enriquecer su mirada, de vincularse con otros y aprender. De crecer nada más y nada menos que viendo y haciendo cine.