miércoles, 13 de julio de 2016

Entrevistas: Infancias vulneradas, la historia de Laith


Entrevista a Matías Quirno Costa, reportero gráfico de nuestra ciudad e integrante de Prensa y Acción Humanitaria

INFANCIAS VULNERADAS: LA HISTORIA DE LAITH

Es cierto que no hace falta ir tan lejos para descubrir infancias vulneradas, aquí las hay. Pero también es verdad que a veces es bueno levantar la cabeza y la mirada hacia otras realidades y otras infancias, para ubicar, poner en valor, acompañar, tal vez, si sos creyente, enviar una oración; quizás apoyar de manera concreta el accionar de voluntarios. Pero cuando hay cientos, miles de niñas y niños en una situación tan grave de vulneración de derechos, lo que no se puede es mirar para el costado.

Esta es parte de la propuesta del reportero gráfico de San Martín de los Andes, Matías Quirno Costa, que está presentando su trabajo en la exposición “Refugiados sin refugio”, que se puede visitar de manera abierta y gratuita hasta el próximo viernes, de 15 a 23 horas, en la Sala Günther Blaas del Centro Cultural Cotesma.

En Idomeni, un campo de refugiados en Grecia que llegó a albergar a más de 12.000 personas, Matías conoció, conviviendo allí durante un mes en abril de este año (se prepara para volver en primavera), muchas historias que comparte en esta muestra, como la de Laith, de 6 años, que te contamos hoy.

Periodista: Para los que no siguen los temas internacionales en la prensa, ¿qué está pasando en Idomeni, Grecia?

Matías Quirno Costa: Idomeni era un campo de refugiados ubicado en la frontera con Macedonia. La gente llegaba allí en camino hacia el resto de Europa, como Alemania o Francia. Familias que vienen escapando de las guerras de Siria, de Irak o de Afganistán; de una muerte segura. De una bomba de la Otan, de una bomba rusa o yankee, o de las ejecuciones del Isis o del gobierno de su país. Es gente que elije vivir, como sea, incluso arriesgando sus vidas y la de sus hijos; porque cruzando el mar el año pasado murieron 4 mil personas. Un amigo mío decía: “Para que sea seguro el mar la tierra tiene que estar muy caliente”, y es así, hoy veo videos de Siria en el 2005 y los comparo con los de ahora, y no lo podés creer, porque eran ciudades espectaculares, como Damasco o Alepo, ciudades súper productivas, turísticas, muy fuertes culturalmente y no quedó nada, todo está en ruinas.

Periodista: ¿Europa cerró las puertas a los refugiados?
Matías Quirno Costa: Hasta hace un tiempito cruzaban a Europa buscando estatus de refugiados para poder seguir, rearmar su vida. Pero Europa cierra la frontera y prohíbe la entrada. Entonces
muchos quedaron varados. Nosotros decimos que los campos de refugiados son un “no lugar”, donde no tenés pasado, no tenés futuro, no sabés qué vas a comer, no tenés trabajo, un lugar para estudiar. Dependés para todo de la buena voluntad de los voluntarios porque ningún gobierno hace nada, ni la Unión Europea, ni nadie. Por eso fue tan fuerte el gesto del Papa cuando fue al centro de refugiados y se llevó gente, porque lo hizo luego de la firma del pacto entre la UE y Turquía; se interpretó como un palo en la cabeza para todos los líderes europeos que volvían a decidir cerrar las puertas y abandonar a la gente.  Ahora, como están los guardacostas y si te agarran vas a campos de detención, como inmigrante ilegal, la gente, que se sigue escapando porque quiere vivir, va a otros lugares como a Libia o a Túnez, para luego continuar su peregrinaje a tierras seguras. El tema es que el cruce es mucho más complicado y largo que a Lesbos, en botecitos de goma y con salvavidas truchos vendidos por las mafias. Es un viaje mucho más peligroso.

Periodista: ¿Cuál es la situación de los niños y niñas, cómo viven en los campamentos?
Matías Quirno Costa: Añoran su escuela, jugar con sus amigos; dicen que quieren volver a la
escuela. En los campos no tienen nada, y juegan, juegan con un trapo, con una cinta de peligro, con basura, con lo que encuentran.  Las cuestiones básicas las brindan los voluntarios. Por ejemplo hay unos catalanes que crearon el Centro Cultural Idomeni y podían ahí dibujar, hacer actividades de circo, yoga, actividad física. Pero todo, como nuestro trabajo, es aportado voluntariamente. Los gobiernos les dan vuelta la cara. Los chicos están ahí, hay muchísimos niños y niñas, porque los árabes y musulmanes tienen familias numerosas. Y les ves las caritas, pensás en tus hijos, en los niños de aquí, y ves que no se sabe qué van a comer mañana. Pienso con lo mal alimentados, con los miedos, la incertidumbre, los traumas, las heridas, cómo van a ser estos pibes dentro de diez años.

Periodista: ¿Qué te ha cambiado en estos viajes?
Matías Quirno Costa: Este año estuve en abril conviviendo con ellos un mes y nos conocimos más, sus historias, su vida cotidiana. Y empezás a ver que “los refugiados” no son más “los refugiados”, sino que son Hassan, Laith, Malak, Mohamed, toda gente con nombre y apellido, con historia; estudiantes, profesionales, campesinos y todos con una vida áspera, difícil, hoy, en nuestro mundo, en este siglo.

Por ejemplo conocí a Laith, ese niño de la foto. A su padre lo mató el Isis hace dos años en Siria. Laith tiene seis años y su hermana Malak, nueve. Durante dos meses vivieron junto a su madre en un vagón de tren en Idomeni, Grecia. Laith tiene una herida de bala en su pierna izquierda, recuerdo de hace dos años cuando le dispararon antes de matar a su padre. Hoy, gracias a la ayuda de otro refugiado, Hasan Kahlaf -que se lo ve borroso atrás en la foto-, se encuentran en Alemania. Durante muchos días caminaron por diferentes carreteras por las noches, descansando de día. A escondidas ingresaron a Macedonia primero, para luego seguir camino hacia Serbia, Austria y Alemania, para estar a salvo.


Post Data: Matías Quirno Costa fundó junto a otros profesionales la asociación Prensa y Acción Comunitaria para colaborar en la difusión de esta realidad. Denunciarla para que se conozca, se sepa y cambie. Es por ello que tiene una versión en banners y video para llevar así la muestra y conversar sobre esta situación en las escuelas secundarias que lo requieran. Quienes quieran colaborar o que se realice la charla en su escuela, puede comunicarse al 02972-1543-2534 o ingresar al Facebook: Prensa y Acción Humanitaria.