viernes, 21 de abril de 2017

Compartir historias con los más grandes

Pareciera que eso de contar cuentos antes de dormir se acaba a medida que los niños y las niñas crecen. ¿Por qué? “¿Le vas a leer hasta los dieciocho?”, me dijeron una vez. Y yo a eso respondo ¿por qué no? Como si compartir momentos de lectura estuviera determinado por la edad ¿Acaso no compartimos también momentos de lectura entre adultos?

Existen muchas, muchísimas obras literarias que nos permiten sostener esos espacios exquisitos con niños y niñas de nuestro entorno cercano; espacios que nos brindan la posibilidad de compartir un momento único de conexión interpersonal-afectiva.

Socorro, de Elsa Borneman. Es un cuento de miedo recomendado por la editorial para lectores de 10 años o más. Básicamente, se trata de tres niñas que pasan una noche en una casa ajena. Se quedan solas en medio de la noche tormentosa por un imprevisto familiar. Sienten miedo, pasan cosas extrañas, se calman, se duermen y a la mañana siguiente constatan que esos miedos no eran solo producto de la sugestión.
Pensando en esto de que los niños crecen y en cómo hacer para seguirlos seduciendo con la lectura compartida de textos literarios, vino a mi mente el cuento “Manos” que se encuentra en el libro

Es un cuento con mucho suspenso, ideal para empezar a compartir textos que desafían lo racional.
En lo que hace a la experiencia personal, mi hija me pidió que se lo contara porque tenía un campamento y quería aprenderse una historia de terror para contar en el fogón. Su narración funcionó de maravillas.


Por Julieta Sánchez

Para Infancia y Adolescencia SMA