viernes, 26 de mayo de 2017

El reconocimiento: una mirada positiva de los demás

Por Mercedes de Alvear, consultora psicológica.

El reconocimiento está considerado una herramienta indispensable y vital  para enriquecer la calidad de nuestras relaciones interpersonales y familiares, sobre todo con nuestros niños y adolescentes ya que ellos permanentemente están buscando ser mirados por sus padres y adultos cercanos. 

Cuando yo reconozco a un niño, le estoy diciendo que él es importante, que lo noté, que él existe en mi mundo. Esta mirada reconocedora es tan vital en su crecimiento como lo es el agua a una planta,… indispensable!

Muchos niños con conductas problemáticas, están buscando ser mirados por sus padres, sus conductas son un llamado de atención hacia ellos  ya que no saben hacerlo de otra manera,  y es preferible un castigo a la indiferencia fría y solitaria. 

Cuando  reconozco al niño, lo hago hacia  su conducta,  en su hacer y no en su ser.  Por ejemplo, evito decir: SOS UN BUEN CHICO, y expreso: QUÉ BUENO QUE ORDENASTE EL CUARTO.  
Me expreso con una frase corta, concreta, directa, evito los sermones; por ejemplo: GRACIAS POR PONER LA MESA, QUE BUENAS NOTAS TRAJISTE, etc 

También puedo hacerlo con un gesto:  un abrazo, una flor, un chocolate… 

Estamos interactuando con una mirada positiva, motivadora, reconocedora de las habilidades del otro y esto es el mayor regalo que podemos aportar a la vida de un niño u adolescente, el ser tenido en cuenta por su valor, en oposición a la indiferencia que anula y destruye. 

Si buscamos  en nuestras propias vidas, seguramente tendremos grabados  aquellos momentos con personas significativas y no tanto, que con sus gestos y reconocimientos nos ayudaron a encontrar las fortalezas  necesarias para avanzar. 

A veces nos es más fácil, o tenemos el hábito, de enfatizar  permanentemente los errores de los demás, nos espera el gran desafío por delante de poner la mirada en los aciertos, las habilidades, los logros,  y empezar a expresarlos en vez de quedármelos para mi, ya que es muy común que como padres hablemos con orgullo de nuestro hijo frente a otras personas, pero frente a él guardemos silencio, o marquemos  sus defectos.      

Por último, intentar ser una persona que tiene el hábito de ver lo positivo en los demás y lo  comunica, seguramente nos lleve un largo camino, pero sin duda, en su trayecto, iremos recogiendo valiosos frutos de dicho esfuerzo. 


Mercedes de Alvear
Consultora Psicológica
Integrante del Co.Co.NAF.